El comercio más antiguo del mundo vive sus horas más bajas. Tras la pandemia, momento en el que la venta al aire libre tuvo un enorme parón que supuso grandes pérdidas, el comercio ambulante ha ido perdiendo fuerza, tanto a nivel económico como a nivel de atracción de público.
Desde Gescomer estamos convencidos que la clave para devolver al comercio ambulante al lugar que se merece pasa por el cuidado de la imagen de los puestos, el conocimiento de la legislación vigente y la profesionalización de la gestión de negocio. En definitiva, hablamos de la calidad.
Hoy en el blog de Gescomer os contamos cuáles son las vías para mejorar la calidad en los mercados al aire libre. ¡Vamos allá!
Recuperación de la buena imagen
Uno de los grandes conflictos que, en los últimos años, ha deteriorado la imagen del comercio ambulante es su vinculación con otras formas de comercio ilegales y no regladas. Hablamos del top manta, un tipo de comercio al aire libre que nada tiene que ver con el modelo de negocio no sedentario y reglado al que nos referimos cuando hablamos de comercio urbano.
Por todo ello, si hay algo que puede distanciarnos de esta imagen errónea sobre nuestra actividad eso es la calidad y la profesionalidad. Aspectos tan sencillos como la cartelería, el etiquetado de productos o la forma en la que exponemos lo que vendemos harán que, con tan sólo un simple vistazo, el usuario pueda diferenciar con claridad qué tipo de comercio cumple con la legalidad y cuáles no.
Calidad de los productos ofertados
Uno de los grandes reclamos de algunos vendedores es la falta de medidas higiénicas y sanitarias en algunos de los puestos. La venta de segunda mano está de moda, pero eso no quiere decir que podamos ofrecer productos en mal estado o, incluso, sin la higiene adecuada. El problema no está en el producto, sino en la forma en la que se presenta. Medidas tan sencillas como la limpieza previa del textil o su almacenamiento en lugares con ventilación son sólo algunos ejemplos que mejoran la imagen y calidad de nuestros mercadillos.
En cuanto a los productos de alimentación, el control de calidad sobre los productos debe ser, si cabe, aún mayores. Varios ayuntamientos y municipios han dejado de ofertar en sus mercados al aire libre productos de alimentación como consecuencia de la falta de medidas de salubridad pública. La única manera de que estos productos, tan demandados por los usuarios, regresen a nuestros puestos es generando controles de calidad más exigentes.
Profesionalidad y transparencia
Una de las grandes ventajas competitivas del sector es la comunicación que se realiza en sus puestos. Muchos comerciantes son expertos en la venta al aire libre y genera un ambiente cálido y familiar con las proclamas y mensajes que emiten. Sin embargo, en el siglo XXI la línea entre lo familiar y lo poco recomendable es cada vez más difusa. La cercanía es un valor importante, pero el respeto por el cliente y la amabilidad no deben nunca quedar en un segundo plano. Es a esto a lo que llamamos profesionalidad.
Por otro lado, de nada sirve el esfuerzo realizado por mejorar las condiciones del sector si los negocios no tienen una estructura profesional y transparente. Aspectos como el balance anual o el control de stock son fundamentales para que el modelo de negocio sea consistente y estable, ofreciendo herramientas para los vendedores y transparencia para las Instituciones Públicas, las encargadas de gestionar la mayor parte de los mercados al aire libre.
